¿PENSAMIENTO Ó FILOSOFÍA?
A medida que Grecia toma forma como país, y la polis como unidad social, los primeros filósofos griegos se vieron ante la necesidad de comprender el funcionamiento del orden desarrollando teorías sobre el origen y la naturaleza del ser y su relación con el hombre en el acto de conocer, para posteriormente (con el racionalismo y la modernidad), plantearse como el yo pensante, conoce este Ser por medio de una metodología de observación y análisis.
En países como China, Corea o Japón la preocupación residía en el cómo de esa relación y orden, primando en mayor medida, la vía intuitiva y con un sentido de la historia diferente.
Sin pasar por la ilustración que rompería o al menos cuestionaría la visión y lenguaje mítico de Europa (que no lo olvidemos, bebía de un mundo agrícola y ganadero) y hasta la entrada de las ciencias occidentales a China, Japón y Corea, esta fue la corriente de pensamiento común; sin embargo, ese mismo encuentro que, por una parte, representará el final del mundo centralizado y aislado orgulloso de sus tradiciones por la fuerza, también será el inicio de una nueva inquietud por parte de algunos intelectuales asiáticos.
¿Por qué falló la relación de orden armónico? A partir de este momento el mundo del pensamiento, el mundo de la idea ya no será exclusivamente shisō 思想 (pensamiento), sino que derivará en philosophia (formada por philo: amor, búsqueda y sophia: sabiduría) pasando de la práctica intuitiva e interpretación de los Clásicos a la teoría científica.
Ello no obstante, y a pesar de que algunos intelectuales destacarán por el rechazo total a la tradición representada en su mayoría por el pensamiento neoconfuciano, no será motivo para seguir la misma andadura que occidente en el mundo del intelecto, sino que intentarán enriquecer una tradición con lo mejor de la otra.
En tanto que metodología, ambas concentrarán sus fuerzas en aspectos diferentes, pero si hemos de entender la philosophia, como tal, es decir, como amor al conocimiento, la preocupación de shisō 思想 aludirá en su doble carácter al corazón puesto en lo natural.
Es decir, el estudio del tetsugaku sería la ciencia de lo evidente, de lo claro. Resultado de la síntesis de pensamiento en el cruce de culturas entre China, Corea y Japón.
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